Natalia Vásquez Arango
Ene 4, 2021
Cultura del feedback en las organizaciones

En definitiva, estamos en una era en la que el talento es el diferenciador de las organizaciones; en las personas están los logros, el servicio y la capacidad innovadora. Las organizaciones crecen gracias a las personas y a su vez, estas se convierten en entornos que facilitan el desarrollo, en donde el feedback tiene un papel fundamental, como herramienta para evidenciar el potencial y orientar a la acción

Es costumbre leer, escuchar y especialmente encontrar en las organizaciones los espacios de retroalimentación en una sola vía, donde es el líder quien ofrece al colaborador una retroalimentación, a veces basada en desempeño o en percepciones personales, que pueden centrarse mucho más en los aspectos que requieren desarrollo que en el potencial y las fortalezas

Son escasas las organizaciones que tiene un ADN donde el feedback esté instaurado en la cultura, donde tanto el feedback formal como el informal son comunes en el día a día.

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La cultura del feedback es posible, sana y bastante enriquecedora y llegar a ella es un proceso que no solo toma tiempo, sino consistencia, coherencia y disciplina, donde la confianza es la gran apalancadora.

La confianza en este contexto se sustenta en tres elementos:

  1. Credibilidad: basada no solo en ser referentes en el área de conocimiento, sino en la seguridad genuina que se trasmite cuando hay empatía y escucha activa.
  2. Confiabilidad: directamente relacionada con la reputación personal que se construye en gran medida con el cumplimiento de las promesas y los acuerdos.
  3. Intimidad: quizá es la más importante y es básicamente tener la certeza que las conversaciones que se tienen con esa persona están a salvo y que la confidencialidad es el principio que rige la conversación.
  4. Interés propio: evidencia de un interés legítimo por el otro; donde no existen intereses ocultos de tipo personal

Y es que la confianza en el líder, en los co-equiperos, en las personas, termina convirtiéndose en confianza hacia la organización a la cual se pertenece, que sustenta la credibilidad y la reputación de la misma, con sus colaboradores actuales y futuros.

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